Tu IA es un loro borracho (y por eso no vendes una mierda)

Mira, antes de que te pongas a leer esto con esa cara de intelectual que pones cuando no entiendes nada, déjame contarte algo sobre mi tío Paco.

Paco tenía una técnica infalible para ligar en las verbenas del pueblo. El tipo no era precisamente Brad Pitt; de hecho, se parecía más a un bulldog con alergia al polen. Pero Paco tenía un «lorito». Era un loro de verdad, un bicho desplumado y malhablado que llevaba al hombro y que había aprendido a decir: «¡Qué guapa eres, morena!» cada vez que una mujer pasaba cerca.

Paco se quedaba ahí, mudo, apoyado en la barra, dejando que el pájaro hiciera el trabajo sucio. Y funcionaba. Vaya si funcionaba. Hasta que un día, el loro se volvió loco —o se cansó de la dieta de pipas— y empezó a gritarle a la hija del alcalde que olía a pescado podrido. Paco no supo reaccionar. No tenía voz propia. Se quedó allí, balbuceando, mientras recibía un bofetón que todavía resuena en la plaza del pueblo.


¿Y por qué te cuento esto mientras tú buscas «cómo hacer prompts»? Porque la mayoría de los emprendedores que usan ChatGPT son como mi tío Paco.

Se han comprado un loro digital muy sofisticado, le dan a un botón y esperan que el bicho les solucione la vida, les escriba las ventas y les limpie el salón. Pero en cuanto el «loro» alucina o suelta una respuesta que suena a manual de instrucciones de una lavadora coreana, se quedan congelados.

Confiar ciegamente en la IA sin saber cómo demonios dirigirla no es «ahorrar tiempo». Es suicidio comercial. Es dejar que un algoritmo, que no tiene ni idea de lo que es sentir el sudor antes de pagar una nómina, decida cómo hablas con tus clientes.

La IA no es tu sustituto. Es tu esclava. Pero para que una esclava trabaje como Dios manda, el amo tiene que ser jodidamente inteligente. Si le pides mediocridad, te dará basura empaquetada con lazo. Si le pides que «sea creativa», te dará un puré de conceptos masticados un millón de veces en internet.

El aprendizaje aquí es simple, aunque te duela: La IA no te va a hacer rico si tú eres un tipo aburrido que no sabe dar órdenes. Si no sabes inyectarle tu mala leche, tu personalidad y tus objetivos reales, solo tienes un loro caro que acabará gritándole insultos a tu audiencia sin que te des cuenta.

Si quieres dejar de ser el tipo que balbucea mientras el loro mete la pata, tengo algo para ti. He montado un Curso de ChatGPT para Emprendedores donde no te enseño a «copiar y pegar», sino a domar a la bestia para que trabaje para tu bolsillo, no para tu pereza.

CURSO CHAT GPT PARA EMPRENDEDORES